CAPA 3 - GRAFO DE CONOCIMIENTO
El grafo de conocimiento: la totalidad
de los hechos, no de las cosas
La infraestructura ontológica define las reglas del juego, pero el grafo de conocimiento es donde se juega la partida real. Materializa las abstracciones en instancias concretas, conectadas mediante relaciones semánticamente tipificadas que reflejan la complejidad del mundo real. Convierte cada entidad del dominio en un nodo con identidad propia, vinculado al resto del ecosistema de conocimiento mediante aristas que no son simples enlaces, sino relaciones cargadas de significado.
Transforma radicalmente cómo se navega el conocimiento organizacional. Una entidad no es un registro en una tabla, sino un nodo rico en contexto desde el que se pueden trazar caminos semánticos hacia todas sus relaciones relevantes: procesos asociados, responsables, documentación técnica, histórico de cambios, entidades similares. Cada conexión mantiene explícita su naturaleza y el tipo de relación que representa.
La ventaja diferencial frente a arquitecturas tradicionales radica en la navegabilidad contextual sin fricción. No necesita anticipar qué preguntas se harán ni predefinir vistas o joins. Responde tanto a consultas estructuradas como a exploraciones abiertas, permitiendo descubrir conexiones no evidentes entre entidades aparentemente distantes. Es un espacio donde el conocimiento no solo se almacena, sino que se relaciona, se interroga y revela patrones ocultos en la complejidad de los datos.
María González deja de ser un registro en una tabla para convertirse en un nodo conectado semánticamente con sus patologías, tratamientos, profesionales que la atienden, protocolos aplicables, estudios relevantes y otros pacientes similares. Cada vínculo explicita su significado: "tiene_diagnóstico_de", "requiere_monitorización_de".